Estudiantes y maestros de CPS marchan en solidaridad con los trabajadores
Ricardo Juárez, de once años, se acercó a las personas que atendían cada mesa en el parque frente a su escuela y preguntó con voz segura: “¿Qué hacen ustedes por la comunidad?”.
“Sólo quiero escuchar y ver de qué manera pueden ayudarnos”, dijo Ricardo, quien es estudiante de la Orozco Academy, ubicada en el vecindario de Pilsen en Chicago.
Las mesas, que representaban a organizaciones como la Cruz Roja Americana, el Pilsen Wellness Center, Family Focus y el Pilsen Neighbors Community Council, se instalaron como parte de una jornada cívica de acción que tuvo lugar este viernes en escuelas, parques y otros puntos de la ciudad.
Ricardo Juárez, de once años (centro), y otros estudiantes de quinto grado de la Orozco Academy conversan con representantes del Instituto Health Sciences Career Academy durante una feria comunitaria de educación y recursos el viernes. La actividad formó parte de un esfuerzo más amplio para conmemorar el 1 de mayo, o Día Internacional de los Trabajadores, fecha que rinde homenaje a las luchas y victorias del movimiento obrero.
Ashlee Rezin/Sun-Times
Las Escuelas Públicas de Chicago (CPS) llegaron a un acuerdo con el Sindicato de Maestros de Chicago (CTU) para designar el 1 de mayo —también conocido como el Día Internacional de los Trabajadores— como un día de participación cívica en todo el distrito escolar. Algunos estudiantes realizaron paseos durante el horario escolar, mientras que otros recibieron lecciones de educación cívica en la escuela.
El CTU había solicitado que el distrito suspendiera las clases; sin embargo, las escuelas permanecieron abiertas con normalidad y CPS accedió a proporcionar autobuses y almuerzos. Algunos de esos autobuses trasladaron a los estudiantes a una manifestación de Operation PUSH, en el lado sur de la ciudad, así como a otros eventos comunitarios; otros transportaron a los alumnos a una concentración vespertina en Union Park, desde donde marcharon hacia Daley Plaza.
Algunos miembros de CTU expresaron su decepción por el hecho de que CPS dificultara la participación en los paseos. Las escuelas tuvieron que completar planes de seguridad de 11 páginas, incluso si los estudiantes se dirigían a tan solo unas pocas cuadras de distancia.
Los funcionarios de CPS afirmaron haber trabajado hasta altas horas de la madrugada el 1 de mayo para autorizar las excursiones. Finalmente, se aprobaron 40 paseos, lo que permitió que 2,200 estudiantes participaran en actividades fuera del recinto escolar.
Aunque las cifras aún se están consolidando, CPS informó que la asistencia en las escuelas primarias fue normal el viernes, mientras que, al parecer, un número ligeramente más alto al habitual de estudiantes de secundaria tomó el día libre. La ley de Illinois permite a los estudiantes de escuelas intermedias y secundarias una ausencia justificada por motivos cívicos.
Aproximadamente el 13% de los maestros de CPS estuvieron ausentes el viernes, una cifra superior a la de los días anteriores de la semana, según datos del distrito. No obstante, los funcionarios del distrito escolar aseguraron haber “mantenido con éxito la cobertura instruccional” mediante la contratación de 2,600 maestros sustitutos y el envío de personal de la oficina central a 76 escuelas.
Andrew Martinek, maestro de la Hancock College Prep, quien llevó a una clase de estudiantes de primer año de secundaria a la organización Operation PUSH, expresó su entusiasmo por haber tenido la oportunidad de que sus alumnos escucharan a funcionarios públicos y activistas.
“Es una oportunidad para que nuestros estudiantes tomen conciencia de su propio poder”, afirmó Martinek, quien sostiene que sus alumnos de noveno grado apenas están comenzando a descubrir su propia voz. “Todo aquello que contribuya a empoderarlos e infundirles la confianza necesaria para que puedan alzar su voz ante el poder mientras crecen, eso es precisamente de lo que se trata todo esto”.
Aprendiendo sobre la comunidad y lo que significa protestar
En Orozco, unas docenas de estudiantes salieron por la entrada principal el viernes por la mañana y se dirigieron al cercano Harrison Park para aprender cómo operan las organizaciones y negocios locales de la comunidad.
Las organizaciones repartieron dulces y pequeños juguetes, pero Ricardo comentó que no le interesaban mucho esas golosinas.
“Estoy aprendiendo cómo las empresas de atención médica, como Sinai o la Cruz Roja, ayudan a las personas necesitadas”, dijo Ricardo. “Estoy aprendiendo cosas que no sabía antes”.
Esto incluye estudiar la historia del Primero de mayo y cómo el movimiento obrero propició mejores condiciones laborales y salarios más altos.
A eso del mediodía, los estudiantes se congregaron en el patio de la escuela Orozco para participar en una manifestación. Se sentaron sobre el campo de pasto artificial, sosteniendo en alto las pancartas de protesta que habían confeccionado en clase a primera hora del día.
Pequeñas voces coreaban “¡No más ICE!”, en referencia a la agencia que ha ayudado a llevar a cabo la campaña de deportaciones masivas del presidente Donald Trump.
Para algunos, como Ricardo, era su primera protesta.
Pilsen fue un foco de intensa actividad de control migratorio durante el otoño. El personal comentó que la escuela tuvo que mantener a los estudiantes en el interior de las instalaciones en varias ocasiones durante ese periodo, por lo que el tema estaba muy presente en la mente de todos. Los estudiantes que intervinieron en la manifestación se centraron en el hecho de provenir de familias de inmigrantes que han trabajado arduamente para brindarles una vida mejor.
“Este es un gran día para recordarles a todos que, sin los inmigrantes, este país no sería lo que es hoy”, afirmó un alumno de quinto grado.
Un enfoque en la mejora de los vecindarios y en honrar a los trabajadores
Esa misma mañana en Kenwood, cerca de 500 estudiantes, desde niños pequeños de kinder hasta alumnos de secundaria, entraron en fila al antiguo auditorio de Operation PUSH. Los entusiastas miembros del CTU los recibieron con sus camisetas rojas.
Los oradores hablaron sobre los derechos de los trabajadores y el clima político actual, pero su mensaje se centró más en la necesidad de involucrarse y en la idea de que los jóvenes deben ser escuchados.
La presidenta de CTU, Stacy Davis Gates, les dijo a los estudiantes que escucharían a los oradores hablar sobre grandes ideas, pero que ella quería que se enfocaran en aquello que desean ver mejorar en sus propios vecindarios y escuelas.
Los instó a decirles a los líderes “lo que se merecen”.
Estudiantes de la secundaria Hancock, ubicada en el suroeste de la ciudad, estuvieron entre los primeros en llegar. El día adquirió un significado especial para estos estudiantes, la mayoría de los cuales son latinos. Como ocurre en muchas escuelas, los alumnos de Hancock participaron en una salida masiva de los salones a principios de este año para protestar contra las políticas migratorias de la administración de Trump.
Joel Gutiérrez, estudiante de primer año de secundaria, comentó que decidió asistir al paseo porque representaba una oportunidad de visitar un lugar nuevo. Pero también señaló que el Primero de mayo era importante para él como una forma de honrar a los trabajadores de mano de obra, como su padre.
“Él trabaja en una fábrica y sé que se esfuerza mucho por mí”, dijo Gutiérrez. “Eso lo valoro mucho”.
Christian Martínez, quien también es estudiante de primer año en Hancock, mostró su apoyo a los maestros de CPS que deseaban tomarse el día para honrar la labor de los sindicatos. Afirmó que los maestros trabajan muy duro y que la mayoría de ellos son buenos profesionales.
“Hablé con mi mamá al respecto”, comentó. “Estuvo totalmente de acuerdo”.
Algunos estudiantes faltan a clases para hacer escuchar sus voces
El sonido de tambores, discursos, cánticos y conversaciones resonó en todo Union Park mientras miles de personas se congregaban para la manifestación anual del Primero de mayo.
Mientras muchos estudiantes viajaron al parque del Near West Side junto a compañeros de clase y maestros, otros como Isabella López, de 17 años, faltaron a clases el viernes como parte de un boicot nacional bajo el lema “no trabajo, no escuela, no compras”.
Esta estudiante de tercer año de secundaria en la Rickover Naval Academy llevaba las banderas de México y Puerto Rico cubriendo sus hombros, a fin de representar a ambos lados de su familia. Isabella afirmó que asistió a la protesta para alzar la voz en contra de las políticas migratorias severas de la administración de Trump.
Dijo que no le preocupaba que su ausencia escolar jugara en su contra, ya que se trataba de una buena causa y las personas cercanas a ella lo sabían.
“Era importante para mí venir aquí hoy para ser la voz de aquellas personas que se sienten silenciadas en sus hogares, que sienten que no tienen derecho a hablar o que tienen miedo de salir a la calle”, expresó Isabella.
Janiyah Haynes, alumna de séptimo grado de la Escuela Primaria Funston en Logan Square, se dirigió a la protesta junto a varias docenas de compañeros de clase tras asistir a la escuela, según relató su maestro. Janiyah comentó que pasaron el día elaborando letreros y preparándose para la manifestación.
Su letrero decía: “El poder del pueblo es más fuerte que las personas en el poder”.
Los estudiantes señalaron que los jóvenes que asistieron a las protestas están aprendiendo que sus voces importan y que pueden influir en lo que sucede en el país. Se mostraron en desacuerdo con la idea de que deberían estar en clase en lugar de estar marchando en las calles.
“Los estudiantes también tenemos algo que decir en estos asuntos, pues somos los futuros adultos, la generación que viene”, afirmó Isabella.
Y si los jóvenes desean marcar la diferencia y generar cambios positivos, añadió, “así es como empezamos”.
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